DORMITORIO

Se cumplen veintidós horas y seis minutos de trabajo continuado. He subido al dormitorio en busca de apenas dos horas de sueño robado y abrupto. Sueño sembrado de pacientes y miradas. El sueño furtivo durante la guardia, en el que no te quitas el pijama verde, no sé si por falta de fuerzas o por miedo a la llamada urgente que casi seguro te levantará. Apenas dos minutos adorando la noche de seda antes de dejarme caer sobre el colchón. Quince segundos antes de caer en un mundo cercano a la inconsciencia. Sé que el politono de Nokia que tanto odio me dará el susto en cualquier momento, pero no puedo evitar que el cansancio me doblegue. Ha sido un día extenuente, porque no puede ser de otra manera. Sé que dentro de unos minutos dormiré, pero antes doy un último repaso a las mil caras que pasaron ante mí creando una especie de collage fantasmagórico. Un rápido recorrido mental evoca en mi mente la cara de aquel hombre de bastón que buscaba a su mujer entre las camas, la mano suave de una enfermera acariciando la cabeza rala de aquella mujer del pijama blanco. Y mi boca dibuja una sonrisa de terciopelo al evocar la cara de sorpresa de todos cuando aquel señor del sillón 3 nos dijo que practicaba trucos de magia y nos regaló uno de ellos mientras esperaba su mejoría. Cientos de caras pasaron ante mí en esta guardia llena de dolor y temor. A mi mente acude la cara de la señora de la cama 6. No recuerdo si le dejé pedida analítica para mañana. La mirada de aquella mujer que no quería ingresar por miedo a no volver a ver su casa, el acento del anciano de Gijón que, de vacaciones en nuestras playas, había empezado a morirse aquel sábado por la tarde. Entonces me siento, susurro unas letras de la Carmen de Bizet. Un pensamiento extraño me asalta:

-¿Quién me mandaba meterme en este lío? -pienso. Entonces respiro profundo y doy gracias a la vida por colocarme en este preciso punto que ahora vivo, y a mis pacientes por hacerme sentir vivo en mi trabajo, eso es lo realmente importante. Dentro de unos segundos dormiré.

Entonces pienso que sería bonito compartir este instante mágico contigo, que vives al otro lado de la pantalla. También eres importante pues al leerme pasas a formar parte del Universo de este blog absurdo y multicolor. Mañana sérá otro día.

Buenas noches mundo...

9 comentarios:

Luna dijo...

FASCINANTE Salva. Me fascina tu sensibilidad en captar el mundo que te rodea, en sentirlo. Gracias por compartirlo con nosotros.

Ana dijo...

Estas situaciones que vivimos a diario en muchas ocasiones son más sentidas en el recuerdo, cuando por fín nos sentimos relajados.
Por desgracia el tiempo siempre nos está marcando la pauta.Nos genera estres, mal humor, ansiedad...pero dejan huella, por eso lo recordamos a posteriori incluso con más nitides que en el moomento en que ocurren.
Intento luchar contra ello y sueño cuán bonito sería que algún día pudiéramos trabajar sin ese punto de "agobio" que a veces nos impide disfrutar situaciones como las que cuentas... en tiempo real.

Irene dijo...

Precioso, realmente precioso. Me encanta que sientas la realidad de esa manera.

Anónimo dijo...

Encantador,tierno,real......eres genial salva.Me alegro tanto de haberte encontrado por este mundo....
Tienes esa sensibilidad que no todo el mundo tiene,aùn cuàndo se trabaja en el mundo sanitario y con pacientes.....me identifico contigo en muchos aspectos...
FLORENCE

Juana dijo...

Gracias por compartir tu sentir, es como "estar allí" .... necesito historias de mi tiempo, para comprender un mundo complejo, me ayuda a entender las miradas de esos seres extraños de pijama verde que circulan por mi alrededor ....

Marilis González dijo...

Es precioso...Gracias por este regalo!
Marilis

Anónimo dijo...

Cada vez que me paso por aquí logras conmoverme. Un placer leerte.

Sandra dijo...

Muchas gracias por compartir esas experiencias con nosotros Salva, y por saber contarlo de esa manera tan tuya, que me encanta.

Un besin.

J. dijo...

que bonito, salva...
Gracias por compartirlo.