MEARSE EN MITAD DE LA CALLE

Imaginemos amiguitos. Y hoy estoy con ganas de pensar porque anoche tuve una noche de perros, porque apenas dormí. Y sobre todo porque hay cosas que me ponen de los nervios.

Imaginate, querido lector o lectora, que vas caminando por la calle y un individuo pasea su perro salchicha junto a ti. Entonces el perrito en cuestión te mira con cara de “hola caracola” y suelta un mojoncete justo en mitad de la calle. No sería extraño que alguien diera un toque de atención al ciudadano por su falta de civismo (y al perro por lo feo). Por no hablar del caso en que un sujeto se dedicara a romper farolas, quemar cubos de basura, o hacer pis en los jardines. En ese caso el vándalo puede hasta acabar entre rejas.

-Oiga señor, que eso lo pagamos entre todos –le diríamos. En el fondo lo que hay en estas conductas es un abuso de la propia libertad que terminamos pagando con nuestros impuestos. Y eso jode.

Imaginate ahora que vamos a las urgencias de un hospital. Aunque no lo creamos, en ese sitio lleno de pasillos y cristales hay un número de profesionales limitado y que, en razón de la universalidad de la asistencia (todo gratis, siempre gratis y para lo que sea), los que ahí estamos debemos atender a todo el que “se saque una ficha”. Si somos ocho médicos y debemos atenderlos a todos, la calidad de la asistencia mermará si en lugar de 100 pacientes atendemos a 500 (eso lo entiende hasta mi niña de 8 años). Por mera curiosidad miro los últimos motivos de consulta en pacientes atendidos en un hospital: catarro, dolor cuello tras accidente hace una semana, dolor esternal, Epigastralgia hace una semana, presíncope y mareos, dolor de muelas, síndrome catarral que no mejora, cefalea hace 24 horas, sinusitis, dolor hipogastrio hace meses, herida en pierna, mancha en la pierna, resfriado, tos y mocos, ronquera, dolor torácico, dolor de oido, necrosis pie diabético, fiebre de un día de evolución ahora sin fiebre, dificultad respiratoria saturación 96%, torcedura de tobillo, tos y mocos (dos fichas, pues se trata de los dos hermanos). Y así hasta el infinito y más allá. Cuando llegue el paciente realmente grave muy probablemente cogerá al médico cansado, mirando la enésima garganta o simplemente saturado. Lo peor del caso es que, si pongo el oído en la sala de espera, nadie se avergonzará de saturar un servicio sanitario con síntomas leves, nadie acusará de falta de civismo a nadie, únicamente se oirán quejas acerca de la tardanza en ser atendidos o al diagnóstico poco específico que le han dado. No creo que el pago por los servicios sea la solución. Imagino que el día en que los ciudadanos seamos conscientes de que usar un servicio sanitario de forma abusiva es equivalente a mearse en mitad de la calle algunas cosas empezarán a cambiar. Mientras tanto, vayan sacando su ficha y sean bienvenidos a este divertido espectáculo.

5 comentarios:

Juana dijo...

Estoy total y absolutamente de acuerdo contigo, hasta que no seamos responsables a nivel individual, esto no tiene ningún arreglo.
Gracias por decirlo, me siento sola en este razonamiento, porque todo el mundo considera culpables a los políticos y, así salvan su propio abuso de los demás.

Anónimo dijo...

DE ACUERDO CON SALVA Y CON JUANA....NADA MÁS QUE DECIR¡¡.
FLORENCE

Mar Zarallo dijo...

Ainsss, cómo te entiendo...!
Qué bien lo has explicado, no se podría haber hecho mejor. Espero que estas palabras lleguen a toda la gente posible (yo haré lo que esté en mi mano), a ver si se dan cuenta de que la sanidad no es gratis, aunque no la pagues al pasar por caja, y que es un recurso limitado.
Cuántas tonterías se ven a lo largo del día...

Y el comentario de Juana, de lo más acertado, lleva toda la razón.

Un saludo, compañero

enfermero9 dijo...

Totalmente de acuerdo (nunca he trabajado en urgencias de hospital), no te puedes imaginar cuantas veces he escuchado aquello de : "pues mejor te acercas a urgencias que allí te lo miran todo en un ratito"

Aniña dijo...

que verdad!
Amén!
besitos