MAMBRÚ SE FUE...

Dicen que los soldados no lloran; para eso están sus mujeres.
Estaba siendo un Enero atípico, plagado de mañanas de sol y tardes en calma. Uno de esos meses que no pasan a la historia. Pero aquella mañana el sol estaba escondido y el frío había ocupado su espacio natural.
Asumir la violencia entre personas desconocidas en nombre de una misión es difícil, algo impactante, pero Soldado estaba dispuesto. El ser humano llevaba miles de años en guerra, y esta vez le había tocado a él.
Iban a cruzar el planeta en La Misión; era su trabajo, para ello se había estado preparando durante meses y todo debería salir bien. Sabía que podía arrepentirse en cualquier momento, incluso pensó en renunciar a última hora; pero estaba decidido y él no solía echarse atrás.
Tras las despedidas de rigor Soldado cogió el pesado macuto y se alejó con paso firme; alguien a su lado dijo algo:
-¿Como se dice beso en árabe?
-Ni idea -responde.
-Salivava salivaviene -el que le habla es un chico bajo de pelo rojo- tío casi lloro de la emoción al despedirme.
-Yo igual, pero los soldados no lloramos.
-Para eso están nuestras mujeres -responde el pelirrojo, con acento de Granada.
Ambos se ríen. Soldado no lo sabe pero acaba de conocer al que se convertirá en su amigo durante el resto de su vida.
Minutos más tarde el avión levanta vuelo y Soldado se atreve a mirar por la ventanilla buscando a los suyos que quedaron atrás. Sabe que es imposible verlos, pero los imagina volviendo a casa. Recuerda su infancia plagada de carreras, tardes de tulipán y cabañas secretas en el río. Entonces sonríe.
En mitad de la noche casi todos duermen mientras el gran avión entra en territorio asiático. Soldado oye canciones que le recuerdan cálidas noches de feria en un pueblo blanco del Sur.
En un gesto inconsciente Soldado se toca la frente, entonces recuerda algo; se lleva las manos a la cara y descubre que aún conserva en ellas el olor a perfume de su madre. Entonces se levanta, y busca un sitio donde nadie lo vea. Allí llora en silencio, porque los soldados no lloran; para eso están sus mujeres. Él no lo sabe, pero esas lágrimas lo hacen grande.
Mucha suerte Soldado.

2 comentarios:

Carolina!!!!!!!! dijo...

Hoy no es mi día y en cada linea que leo me sale un chorro de lagrima ,que a la vez me sirve de relajación,muchisimas gracias por seguir esccribiendo,ya me tocara las carcajas de risa frente a la pantalla.....

M.LUZ dijo...

Gracias por la parte que me toca y por tus emotivas y bonitas palabras,(como siempre que escribes).Hoy las veo un borrosas .Muchas fuímos las madres que ayer sin conocernos de nada nos contamos la vida de nuestros "niños",como si nos trataramos de toda la vida.Que no lo dude nadie siempre son nuestros !niños!.....