LA PUERTA

Son casi las nueve de la noche y ella está a punto de tirar la toalla. Son las nueve de la noche y él está a punto de dormirse.
Alicia tiene veintiseis años, el pelo corto y unos impresionantes ojos negros. Hace apenas unos meses que ha terminado la carrera. La verdad es que hasta el último día había dudado entre periodismo y medicina, pero finalmente eligió la segunda, quizás gracias a la influencia de sus ilusionados padres. Tras siete años sin pena ni gloria, había obtenido un título que sólo servía para presentarse al examen MIR. Seis meses de academia y un buen examen le dieron la posibilidad de elegir especialidad. Hasta una hora antes de la elección dudaba entre Medicina Interna, Dermatología o Traumatología. Casi por azar eligió la tercera, y ahora se encuentra en aquel momento...
Marcelo Blesa tiene ochenta y dos años, un gato gris, una pensión miserable y una diabetes complicada. Apenas ve, su riñón funciona más mal que bien y sufre continuos calambres en las piernas. Siempre vivió solo.
Alicia eligió plaza en un gran hospital de Madrid porque le dijeron que allí se formaban los mejores traumatólogos del país.
-El primer año, deberás hacer guardias de urgencias -le explicaron- y luego sólo harás guardias de traumatología, fuera de La Puerta. Aquello es un infierno, pero verás como pasa rápido.
Después de un mes de aclimatación, Alicia empezó en La Puerta. La Puerta es el área de urgencias, la policlínica, la zona por donde entran todos los pacientes, el filtro donde el médico debe interrogar, diagnosticar, tratar, y decidir qué pacientes están graves y quienes pueden volver a casa; quienes deben ser valorados por especialistas o cuando se debe pedir una analítica, radiografía o ecografía...La Puerta.
Marcelo se nota mal desde hace unos días. Todo empezó con unas molestias urinarias, luego vino la fiebre, dos días depués dejó de comer y apenas bebe desde hace un día. Ahora apenas recuerda nada; se limita a respirar con dificultad y desear que alguien lo ayude...
Esto no es lo que Alicia había deseado. Tiene trece pacientes asignados, siete de ellos sin ver y con una demora de  tres horas. No recuerda cómo tratar una celulitis en un pie, una señora le acaba de recriminar que va muy lenta,  debe llamar al cirujano porque es la primera vez que se enfrenta a una posible apendicitis...y ahora la camilla.
Marcelo mira a ambos lados y comprueba la actividad frenética, gente de azul, de verde o de blanco que se habla entre sí, caminan con paso ligero y a veces intercambian alguna broma.
-Oiga señorita -intenta llamar a alguien que pasa por allí. Tiene sed y cada vez le cuesta más respirar.
El cirujano le ha dicho que no tiene ni idea, y ya son catorce los pacientes de su consulta-6, cuando una extraña sensación de irrealidad se apodera de Alicia. Se nota ajena a todo, sólo quiere huir, volver a aquel maldito momento de hace siete años y coger periodismo. Le vendría bien un pitillo, pero eso supondría encontrarse con quince pacientes a la vuelta, mejor tragarse las lágrimas y seguir. Mira la pantalla:
-Blesa Landa, Marcelo: paciente de ochenta y dos años con deterioro del nivel de conciencia -lee casi en voz alta en la pantalla- hoy me ha tocado el premio gordo.
El anciano de pelo canoso y barba de una semana se encuentra realmente mal, ahora le duele el pecho, está cansado, muy cansado. Son las nueve de la noche y Marcelo empieza a dormirse.
Son casi las nueve de la noche y ella está a punto de tirar la toalla, porque pensaba que la medicina era otra cosa.
Ha llorado. Todos los residentes lo hacen alguna vez. Y lo hacen porque son personas. Alicia ha llorado pero sólo durante el tiempo justo de secarse las lágrimas. Luego se ha acercado a la camilla.
El paciente nota un movimiento a su derecha; alguien se le acerca. Abre los ojos con dificultad.
Se encuentra con la mirada de una joven vestida de blanco, entonces un pensamiento absurdo acude a su mente (parece que la joven ha llorado).
Marcelo nota una mano cálida, como de seda, que coge su propia mano, oye una voz suave muy cerca, pero apenas entiende nada.
Alicia sabe que si se entretiene demasiado su lista de pacientes va a dispararse, su demora se multiplicará y que incluso es posible que le pongan alguna reclamación.
Él no ha respondido a las preguntas, y sin duda será difícil llegar a un diagnóstico.
-Ayúdeme Marcelo -susurra, casi suplica la joven médica.
Alrededor  personas que se mueven, ruído de camillas.
-Ayúdeme doctora -él intenta esbozar una sonrisa de agradecimiento.
Afortunadamente para Marcelo, la joven médica del pelo corto y grandes ojos negros le dedicó todo el tiempo necesario. La lista de la consulta-6 llegó a diecisiete pacientes, la demora fue de cinco horas y un señor con dolor de rodilla desde hacía un mes puso un reclamación.
El anciano de pelo gris no se durmió, la joven de grandes ojos no tiró la toalla y la vida siguió en aquel gran universo de La Puerta, donde cada día cientos de personas se necesitan entre sí.
Y allí, a las nueve de la noche de un invierno cualquiera, en La Puerta de un gran hospital de Madrid, Alicia descubrió el sentido la Medicina. 

19 comentarios:

Irene y Umpa Lumpa dijo...

Ayssss... qué bonito y cuánto nos aporta a los que estamos en camino!!! Gracias. Mil gracias!!

Anónimo dijo...

Muchísimas gracias!! Es precioso!!

Anónimo dijo...

Muy bonito.... Muy irreal también, pero muy bonito y alentador para los que empiezan. La historia mas o menos seria así "Alicia al ver allí tumbado a aquel anciano no tarda ni 5 minutos en entrar a Boxes de medicina y pasar al paciente (afortunadamente para el y con todo el sentido común de Alicia). Marcelo tiene claramente una ITU, patología que lleva en varones Urología que debería descartar una peostatitis. El urólogo ve al malogrado paciente y apunta .- yo no se lo que tiene pero esto no es mío!.-. El paciente se empieza a chocar, hipotensión y anurico, con un sedimento patologico, 20000 leucos y 7 bandas y una función renal aun mas tocada de lo que la tenía, el internista pregunta a Alicia .- que vida llevaba este paciente?.- Alicia explica.- los de la ambulancia que lo dejaron aquí me digeron que era autónomo, vive solo, sale a la compra..... En fin, a parte de la diabetes y la IRC leve el paciente hacia una vida normal.... No tenía deterioro cognitivo.... Incluso jugaba cada día a la petanca!.- El internista decide ponerle un drum y mirarle PVC, sin de 18.... consecuencia de toda la hidratacion desde su llegada a urgencias, aun asi continua hipotenso y no orina ni una gota y cada vez le cuesta mas respirar.... En la paca de torax de control signos de fallo izquierdo. El internista inicia bomba de dopamina, pero el paciente no responde. Como ultima instancia se comenta con el uciologo .- 82 años dices?????!!!!! .- el internista responde .- pero era autónomo!.- el uciologo aclara .- tengo la UCI llena, solo me queda forzar un alta a planta, pero pon un paciente de 82 años ni de coña!.- Y allí queda el paciente, con BPC de dopa e imipenem, sin responder y con un diestres respiratorio, Marcelo se muere. Alicia no entiende nada!... .- menuda mierda esto de la medicina! y encima no me pagan casi nada!!!.-. Afortunadamente para ella será traumatología y olvidara pronto este evento y todo lo relacionado con diabetes, diuresis, riñones, respiraciones, antibióticos etc.... en fin, que olvidara que el paciente tiene vida y es un todo donde ese todo debe funcionar engranado..... FIN

J. dijo...

Muy bonita la historia. No quiero amargar el gusto dulce que deja, pero el comentario del anónimo tiene mucho de real. Mientras mas se idealiza la residencia, más fuerte es el golpe. Lo digo con propiedad...
Un saludo!

salva dijo...

Para anónimo: ¿realmente crees irreal la historia? Si te fijas, no has corregido nada de lo que puse, simplemente la has continuado según estimaste conveniente describiendo una situación clínica bastante lamentable. También podría haber acabado con una consulta al adjunto de guardia, pasando el paciente a observación de graves, pasando a UCI, siendo dado de alta incluso, etc... el destino de Marcelo está abierto, y depende de Alicia resolverlo, ahí está la clave del relato. En mi opinión es aquí, en La Puerta, donde muchos Residentes aprenden a Ser médicos, con todo lo qe conlleva de toma de decisiones, individuales y compartidas, necesidad de apoyarse en otros médicos y capacidad de ayudar. Si nos planteamos el paso por La Puerta como un martirio que debemos pasar y olvidar lo antes posible, estaremos equivocándonos de parte a parte y perdiendo una oportunidad que solo se da una vez en la vida. Yo trabajo en esta zona por propia decisión, porque me gusta y creo que casos como el que he descrito se plantean cada día en todos los hospitales del mundo; y si nos enfrentamos a ellos como "el abuelo de la camilla que tengo que pasarle a algun especialiste como sea" en lugar de "la persona a quien puedo ayudar", quizás deberíamos plantearnos muchas cosas. Gracias

Anónimo dijo...

A Salva: no era mi intención ni corregirte ni contradecirte. Yo también trabajo en Boxes, pero dentro, en semi críticos y lo cierto es que, el relato es precioso, pero, desde mi punto de vista, es irreal. Es cierto que tiene muchas satisfacciones, pero también es cierto que muchas veces no las tiene. Los hospitales (medicos, enfermeros, celadores, administrativos y pacientes) somos un mecanismo complicado donde la idea idílica de, solo somos yo y el paciente, no existe. Tienes que aprender a lidiar con un numero considerable de "entes" y no siempre es agradable. Quizá deban saber que por cada día que vuelven a casa satisfechos, existen 10 que piensan que el sistema es una bazofia y que su esfuerzo se ha perdido en ese gran engranaje que es el "hospital". De verdad que admiro tu entusiasmo, pero también creo que deben estar preparados para lo que realmente van a vivir. Mil gracias. Maria

Anónimo dijo...

Para anónimo,
1) No todos los pacientes de 82 años son descartados para ingreso en UCI, De hecho cada vez mas ingresan, y si no hay camas, se buscan, se pintan o se traslada al paciente.
2) La Medicina Intendiva consiste en dar demasiado a demasiado pocos, y demasiado tarde. Es así. En muchos países pobres no se pueden permitir el lujo de tener una UCI.
3) yo hubiera ingresado o buscado cama al paciente.
4) un buen manejo en urgencias puede evitar este ingreso.
5) por ultimo, por Dios, somos médicos Intensivistas o Intensivistas a secas. No Uciologos

Miriam dijo...

Siempre consigues emocionarme... Ojalá en un futuro vea siempre las cosas como tú, con esa ilusión permanente por la medicina... Gracias

Ana M. dijo...

En el último seminario de Preventiva de la carrera, a modo de despedida, nos pusieron un relato de tu blog que casi nos hace echar la lagrmilla a más de un@, y ahora he encontrado de nuevo tu blog y casi lo he vuelto a hacer!
Me encanta tu manera de contar las cosas, así que me quedo por aquí disfrutando de tan buen blog =)
Un beso!

Mike dijo...

Yo creo que más de uno nos sentimos identificados con tu relato, es una historia real como la vida misma. Un saludo!

Anónimo dijo...

sin palabras... pero aun no encuentro mi motivacion :(

salva dijo...

Gracias , por cierto Ana M, ¿en qué facultad? :-)

Ana M. dijo...

En la Facultad de Oviedo, Salva!

Anónimo dijo...

Lindo relato pero estoy totalmente de acuerdo con Anonimo(Maria?) , el señor se hubiera muerto casi seguro, llevo unos cuantos años trabajando en Urgencias y la verdad....me encanta mi profesion , pero mejor me hubiera hecho Dermatologo...de hecho este año me presente al MIR pero no se puede trabajar , estudiar ,mantener una familia y coger buena puntuacion , asi que seguire en Urgencias

nurita dijo...

Me siento totalmente identificada, todos hemos llorado alguna vez. Tan real como la vida misma

nurita dijo...

Por cierto te lo robo para mi facebook!!!jiji

Anónimo dijo...

Ojalá Alicia siga tu senda.

Anónimo dijo...

Me parece absolutamente acertado. La puerta nos puede parecer una mierda a veces. Pero al final depende de nosotros no dejarnos afectar por esos "entes", esa "bazofia" y ese desmadre. Lo cierto es que admiro al personal que trabaja en la puerta porque yo no seria capaz de seguir alli, dia tras dia. Afortunadamente tenemos heroes que hacen lo que pueden con lo que tienen. Afortunadamente tambien ya se acaba este primer año...

Mar dijo...

Realmente emocionada. Me estoy secando las lágrimas, como Alicia