NATALIA. VIRTUDES...

Natalia nació hace 45 años en un pueblecito de Badajoz. Allí conoció a Julián cuando apenas eran unos adolescentes. Él era un chico alto y apuesto de Villafranca, el pueblo vecino, y desde el primer día ella decidió que estaba enamorada de aquel joven de ojos grises.

Virtudes tiene 37 años y aguarda en un sillón del área de observación. Parece asustada. Espera...

Se casaron cuando Natalia tenía veintidós años y tuvieron dos hijos: Alicia y Marcos.
Julián no sólo era guapísimo, además siempre la trató como una auténtica reina. Un esposo atento, considerado y fiel como el que más. 

A Virtudes le duele el costado izquierdo, a Virtudes le palpita el labio inferior y su ojo izquierdo se ha convertido en un hematoma enorme. 

Desde hace cinco años la situación ha ido un poco peor en el trabajo. Julián no parece el mismo, suelen discutir por minucias, y el último año incluso olvidó su aniversario. Natalia lo ha comentado con unas amigas. Además últimamente bebe demasiado.
-No te preocupes chica -le dijo su amiga Linda- eso les pasa a todos con los años.

Virtudes se entrevista con el médico. La consulta es azul. Paredes azules, miradas neutras, preguntas ajenas...
-¿Y cómo ha pasado? -el del pijama verde escruta la mirada de Virtudes.
-Me caí por la escalera -responde con timidez eludiendo los ojos del médico. 
-¿Estás segura? -Victor Bárcenas busca una confianza que no encuentra.
 -Segura -ella piensa que aquel médico de urgencias no tiene ni puta idea de lo que ella está pasando.

Natalia sigue amando a su Julián con locura. Lo amaba hace dos horas cuando discutieron. Lo amaba hace media hora cuando recibió su bofetada, la que le dolió. Lo amaba hace quince minutos cuando notó su  aliento enólico apenas a diez centímetros de su cara escupiéndole que era una guarra, lo que la humilló. Lo amaba hace cinco minutos mientras el frío acero atravesaba su abdomen en una cuchillada certera, la primera de cincuenta y tres; la que la mató.

Virtudes abandona la consulta azul; con pasos cortos y medidos se dirige a la puerta de unas urgencias mil veces saturadas.
Oye una voz a su espalda:
-Virtudes... -la llama el médico desde la puerta de la consulta
-Dígame -responde.
-¿Estás segura de...?
-Así debe ser porque lo amo doctor. Lo amo...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

terrible...

Irene y Umpa Lumpa dijo...

Estremecedor

Anónimo dijo...

a veces el amor es tan ciego que no se ve la realidad.....

Anónimo dijo...

si eres tan buen médico como escritor,no tienes un don,tienes dos.Enhorabuena
Mar martinez