GRAN VÍA

Llueve desde hace tres días, una lluvia de esas que acarician la cara y te dejan los calcetines empapados.
Un chico negro vende paraguas en la esquina, alguien duerme junto a un cajero automático. Pienso que seguramente ambos tendrán una historia, una vida que contar.
Comida japonesa, Mc Donalds  y luces de neón.
Recorro la plaza mojada donde un loco grita cosas sobre mundos que se acabarán en breve, los jóvenes fuman bajo la mirada del gran oso de bronce y un señor de gran barriga devora un bocadillo de calamares. 
Mido mis pasos por tu Gran Vía y decido que eres eterno. Madrid, odiada ciudad de mis sueños.

2 comentarios:

Marilia dijo...

Adoro ese Madrid, con sus luces y sus sombras.
Todo un micromundo en sus calles

Anónimo dijo...

Yo también adoro Madrid. A pesar de todo.