LA BATALLA

No ha pedido nada durante el largo turno de mañana. Apenas ha dicho unas palabras a la enfermera para solicitar un poco de agua.
La enfermedad casi lo ha devorado sin piedad ni escrúpulos. En unos meses ha convertido a aquel hombre fuerte de grandes ojos negros en el paciente de la cama 7 en espera de pruebas. 
Las analíticas volverán a confirmar lo que todos saben, es la  crónica de una guerra perdida a base de batallas sin esperanza.
La cama se hace un mar para aquel cuerpo de piel apergaminada y huesos. Ojos grandes y dolor.
La Medicina, aquella magia que salió de las cuevas para convertirse en ciencia dará treguas sin frutos, alargará las batallas hasta el paroxismo, aunque sabes que nada impedirá la caída de aquel hombre de ojos negros.
-¿Como se encuentra? -no te atreverás a tutearle.
-Me duele mucho- te dirá.
Se acercará la hora de la visita de los familiares y el hombre de ojos negros te solicitará algo. Será apenas un susurro en tu oído.
-¿está usted seguro? -le dirás
Te responderá asintiendo con un gesto cansado; escribirás la orden de enfermería y volverás a otras batallas.
Minutos más tarde un enfermera de pijama blanco y sonrisa neutra empujará el émbolo de una jeringa de plástico estéril y ajeno. 
Veinte segundos para contraer sus pupilas. Dos minutos para mejorar su respiración. Seis minutos para calmar los dolores. Diez minutos, es la hora de la visita: sonrisa.
Una mujer de pelo blanco y luto precoz se acercará a la gran cama. Junto a ella caminará una joven de ojos vidriosos y mirada aterrada.
-¿Cómo te encuentras esta tarde papá? Parece que estás mejorcillo -el acento delatará su origen del Sur.
-Estoy mejor, ahora no me duele casi nada -sonreirá el hombre de ojos negros.
Entonces pensarás que has conseguido una tregua, y aunque sabrás que todos perderéis la batalla, has luchado al menos para arrancar tres sonrisas en una tarde de otoño.

1 comentario:

Anónimo dijo...

COMO ME LLEGAS SALVA.COMO TANTAS VECES TE HE DICHO,QUE BIEN QUE ESCRIBES,QUE BIEN PLASMAS LOS SENTIMIENTOS......
FLORENCE