DE MALAGUEÑAS

Era fácil, podías haber hablado de verdiales y fandangos, de malagueñas guapas, de cenacheros y pescaítos. Haber sembrado tu discurso de biznagas, Cristos cautivos y espetos en la playa. 
También podías haber loado con facilidad el rebujito, la manquita o la alcazaba milenaria.
Miles de personas te miraban desde abajo, esperaban tus palabras envueltas en la noche. Luego empezaría una semana de fiesta para todos; pero antes escucharían tus palabras.
Podías haber hablado de ojos negros y guitarras, de moscateles y azumbres; de señoritos y gitanas.
Y hablaste:
«Que el disfrute no nos haga olvidar que casi una cuarta parte de los malagueños están en riesgo de pobreza y no pueden costearse una feria, algo que también le va a costar esfuerzo al 35 por ciento de parados que tenemos en la provincia. Siete de cada diez malagueños menores de 25 años seguís buscando trabajo. La feria debe ser una buena ocasión para mostrar nuestra solidaridad e invitar en el amplio sentido de la palabra al que no pueda, a disfrutar, al menos por unos días, como los demás. Porque la Feria para mí, es como la sanidad y la educación: siempre pública. Sin ninguna exclusión»
Podías haber dicho otras palabras, pero dijiste éstas que a mí me emocionaron. 
Me quito el sombrero ante usted.

PS: Antonio de la Torre pregonó la feria de Málaga el 16 de agosto de 20113


1 comentario:

Anónimo dijo...

Chapó !!