MOMENTOS

Aunque todos sabemos de la infalibilidad cardenalicia de los eminentes doctores, de la sapiencia supina y la estabilidad emocional de los herederos de Galeno, os voy a contar un secreto: Existen ciertos momentos en los que la cosa se pone realmente peliaguda.
1.-Momento "yaquetepillo": Cuando vuelves a encontrarte con una amiga tras varios meses sin verla, te apetece tomar un café y hablar un rato, pero justo después de los dos besitos de rigor, te relata a bocajarro y sin ningún tipo de piedad, los problemas de adenoiditis y catarros de repetición de su hijita, seguido de una detallada explicación acerca de la fercuencia, consistencia, color, olor y aspecto de sus caquitas. 
2.-Momento "avercopinas" Una señora a la que apenas conoces de haberla saludado tres veces en la cola del super, te solicita tu opinión acerca de su exceso de peso. Cuando vas a darle algún consejo te refiere que "eso ya lo sabe ella", pues ya ha consultado a un endocrino, un internista, dos médicos de familia, un cardiólogo y un nutricionista, pero aprovechando que estás en la cola del Mercadona, pues te solicita una interconsulta a ver qué opinas.
3.- Momento "tucaramesuena" La recepcionista del taller mecánico te reconoce cuando le llevas el coche y te suelta eso de: yo le conozco a usted... su cara me suena, me parece que usted fue quien vio a mi padre hace un año. Instantes después inicias un padrenuestro y le preguntas:¿y qué, cómo está tu padre? temiéndote lo peor.
4.- Momento "masalíunbultillo", que suele coincidir con fiestas entrañables, bodas, comuniones y reencuentros con familiares y conocidos. Tras las correspondientes copas y un acercamiento estratégico hay personas que insisten en explicarte , justo cuando vas a descabezar una gamba del quince, que su médico de familia no le hace caso, y pasa a describirte y enseñarte si es preciso, sus agradables golondrinos, hernias inguinales, caries dolorosas, zonas extrañamente peludas o juanetes evolucionados.
Imagino que son gages del oficio, por ello, espero encontrarme con algún mecánico la próxima vez que salga para que le eche un ojo al radiador de mi coche tras tomarnos unas copas, o quizás con algo de suerte me cruzo con un asesor que me solucione unas dudillas con la declaración de la renta o un profesor que me recuerde la lista de los reyes godos.


PS: El presente post es una reflexión jocosa e irónica acerca de ciertas situaciones que se suelen dar en la vida cotidiana de los médicos fuera de su trabajo, que nada tienen que ver con el desarrollo diario de nuestra profesión ni mucho menos con situaciones en las que se produce un problema médico de gravedad, donde solemos actuar sin importarnos el sitio ni el momento.

3 comentarios:

Juana dijo...

Pues a los informáticos les pasa los mismito que a vosotros jajajajaja

amelche dijo...

Paciencia... A los profesores de inglés nos abordan también los amigos y conocidos a bocajarro preguntándonos por palabras en inglés o nos piden traducir canciones como si fuéramos un diccionario andante o un traductor automático. Pero creo que lo tuyo es peor, sí. Y lo que dice Juana de los informáticos, también. A vosotros os atacan más, ¡ja, ja!

Quincy dijo...

Gorgeous!